Militares: los límites del silencio, de José Mena Aguado con cuatro años más de Zapatero España se rompe

Librería Central Librera

Calle Dolores 2
15402 Ferrol

centrallibrera@telefonica.net

http://www.centrallibrera.com
Teléfono [34] 981 35 27 19  Fax [34] 981 35 27 19

 

 

COMPRAR A 16 €

 

Fragmentos del libro:

 

MILITARES. LOS LÍMITES DEL SILENCIO

 

Autor: JOSÉ MENA AGUADO (Teniente General, r.)

 

Fragmentos del libro

 

EL CASO MENA

 

 

LA PASCUA MILITAR EN SEVILLA (6 de enero de 2006)

 

Es la festividad de los Reyes Magos y en el Salón del Trono de la Capitanía General se celebra el acto que conmemora la Pascua Militar al que asisten autoridades civiles y militares, representantes de diversas instituciones de la sociedad sevillana y comisiones militares, con presencia de algunos medios de comunicación.

 

 Han pasado dos años desde que fui arrestado, cesado en mi destino de Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra y pasado a la situación de reserva como consecuencia del discurso que pronuncié en aquel acto. Mucho se dijo y se escribió sobre este asunto en los días siguientes, frente a la discreción que me impuse por muy diversos motivos. Pero muchas y más importantes son las razones que me han impulsado a publicar el presente libro, entre las que destaco: la inexactitud y tendenciosidad de lo dicho y publicado en los medios de comunicación; el trato, a mi juicio injusto, que he recibido de una parte importante de la cúpula del Ejército; y, lo que es más importante, el derrotero que está siguiendo la situación política en España.

 

Se equivocan quienes han aprovechado mi actuación para desacreditar a las Fuerzas Armadas. El prestigio que día a día se han ganado con sus actuaciones, tanto en el interior como en el exterior, incluyendo la entrega de sus propias vidas, no lo puede socavar la actuación de un solo militar, por muy indigna que sea. Si como, en mi caso, el militar ha actuado dentro de los límites que marca la Constitución y defendiendo los intereses de su Patria, que es la de todos los españoles, es tendencioso e ignominioso ese intento de desacreditación a la Institución y a la persona.

 

LAS CLAVES DEL DISCURSO

 

         Los medios de comunicación y muchas personas se preguntaron en aquellos días: ¿por qué ese discurso? ¿Qué objetivo perseguía? ¿Quién lo alentó? ¿Quién lo respaldaba? ¿Pensó el Teniente General en las consecuencias que le acarrearía el discurso? ¿Conocían el discurso sus superiores? ¿Ha sido el discurso un “Pronunciamiento militar”? Hoy todavía, ante el silencio que he venido guardando, muchos amigos y gente que me saluda en muy variados lugares me siguen haciendo las mismas preguntas, y hay quien piensa que estoy ocultando algún secreto de Estado o la existencia de alguna trama que no ha salido a la luz. (En el libro doy contestación a todas estas preguntas).

 

Las causas desencadenantes del discurso

 

En el momento del discurso (enero de 2006) los militares, especialmente los Cuadros de Mando, estábamos descontentos con muchas de las actuaciones del Gobierno de España que afectaban a las Fuerzas Armadas.

 

Un año antes, el Gobierno había adoptado unas decisiones contrarias a las diversas propuestas presentadas por el Ejército de Tierra, en relación con el conflicto generado por la entrada masiva de inmigrantes por las fronteras de Ceuta y Melilla.

 

Siguió la orden de borrar del monte de El Talarn (Lérida), sede de la Academia General Básica de Suboficiales, el lema que figuraba desde su creación: “A España servir hasta morir.” ¿A quién podía molestar algo tan genérico y despolitizado? ¿Quién dio la orden para hacerlo? No tenía yo duda alguna: fue el Ministro de Defensa auspiciado por el Presidente del Gobierno, a petición del señor Duran i Lleida, político al que, reitero, le gusta estar en todos los guisos políticos; pero no fui capaz de enterarme, al menos oficialmente, del conducto que siguió la orden desde el Ministro hasta el Director de la Academia, que se “comió el marrón”, como vulgarmente se dice.

 

Simultáneamente, se reactivaron las presiones para retirar la estatua ecuestre del General Franco de la Academia General Militar de Zaragoza, obsesión que el Delegado del Gobierno en Aragón, militar de carrera, transmitía a cuantas autoridades civiles y militares se encontraba.

 

Otros motivos de malestar se produjeron por la intención del Presidente del Gobierno de desenterrar la Guerra Civil con la excusa de recuperar la Memoria Histórica y por la decisión del traslado de los documentos relacionados con esta Guerra del Archivo de Salamanca a Barcelona.

 

Por desgracia, el Ejército de Tierra todavía tenía que sufrir otros dos graves reveses a lo largo del año 2005. El primero, comprobar cómo el Ministro de Defensa echaba por tierra la propuesta de reorganización del Ejército, aplicando criterios personales, muy influenciados por el asesoramiento de su Secretario General de Política de Defensa, el Almirante Torrente, personaje peculiar que supo mantenerse en candelero sucesivamente con Gobiernos del PSOE, Partido Popular y PSOE, cuya biografía aconsejo consultar en la página web “elcisnenegro.com”.

 

El otro revés fue la creación de la UME (Unidad Militar de Emergencia), fruto de una repentina y frívola idea del Presidente del Gobierno.

 

A todo ello había que añadir la aparición del proyecto del Estatuto de Cataluña al que se tachaba de inconstitucional por una parte importante de los medios de comunicación, de juristas, de respetables intelectuales y de una gran parte de los políticos, incluidos algunos socialistas que, en privado, así lo reconocían. Se había extendido una fundada sospecha de que con los acuerdos entre socialistas y nacionalistas se produciría, subrepticiamente, un cambio del sistema político que contempla la Constitución, lo cual incrementaba considerablemente la inquietud.

 

           

           

LA DEMOCRACIA DEMEDIADA

 

Se ha dicho hasta la saciedad que la democracia es el sistema político menos malo de los hasta ahora conocidos. Vaya por delante que estoy de acuerdo con esta idea para ahorrarme las descalificaciones que inevitablemente surgirán de la lectura de esta segunda parte en la que, como ciudadano, tengo derecho a expresar mis ideas políticas.

 

“España no se ha roto.” Éste es el slogan que no se cansan de propagar los socialistas ante las críticas más duras que recibe la política del actual Presidente del Gobierno. Y tienen razón. De momento, España no se ha roto, aunque sí se ha deteriorado hasta un extremo alarmante y si los nacionalismos, que ya no son sólo el catalán, vasco y gallego, siguen estirando la “piel de toro” con todas sus fuerzas, la fractura será inevitable.

 

Con independencia de otras consideraciones, el debilitamiento del Estado, como consecuencia de las concesiones a unos nacionalismos que no ocultan su enemistad con España ni sus deseos de absoluta independencia, está creando una evidente desigualdad entre las distintas Autonomías y por tanto entre los españoles, que va a ser difícil corregir.

 

Casi todos los que vivimos la primera victoria del PSOE en unas elecciones generales de esta etapa democrática recordamos una de las frases más populares del Vicepresidente Alfonso Guerra: “Después de una pasada por el socialismo, a España no la reconocerá ni la madre que la parió.” Afortunadamente esas intenciones no se consumaron, entre otras razones, por un sentido de la responsabilidad y una clara concepción del Estado de los gobernantes, pero pueden convertirse en realidad si el señor Rodríguez Zapatero se mantiene una legislatura más al frente del Gobierno de España.

 

LA LEGISLATURA CRISPADA

 

El Presidente del Gobierno piensa que su política es la mejor para España, y yo pienso todo lo contrario, por lo que me voy a permitir hacer un somero repaso de algunos de sus más sonoros desaciertos en una legislatura calificada por muchos como la más negativa de nuestra democracia reciente.

 

Después de casi cuatro años de legislatura han quedado meridianamente claros los grandes objetivos que el señor Rodríguez Zapatero se marcó en el momento en que accedió a la presidencia del Gobierno de España.

 

Su principal objetivo nacional era, y sigue siendo, afianzarse en el poder, objetivo que pretenden todos los políticos que alcanzan el Gobierno de la Nación, lo cual no sería criticable si no fuese porque para conseguirlo ha basado su estrategia en tres pilares: el primero, anular al principal adversario político; el segundo, aliarse con partidos políticos manifiestamente antiespañoles; y el tercero, culminar un proceso de paz con la banda terrorista ETA, pretendiendo apuntarse en solitario un éxito de tanta resonancia que le asegurase su reelección en futuras convocatorias y el acceso a una mayoría absoluta parlamentaria para poner en práctica en su segunda legislatura una serie de sutiles ideas llenas de osadía e ingenuidad, como por ejemplo, el desarrollo de una segunda transición, vendida como la modernización que España necesita para transformar el actual Estado de las Autonomías en un Estado confederal inspirado en los principios de la Segunda República, uno de los periodos más funestos de la Historia de España.

 

En el ámbito internacional su objetivo estrella ha sido la Alianza de Civilizaciones, que se ha convertido en una vaciedad más.

 

LA NACIÓN ESPAÑOLA

 

Difícilmente se puede pedir a nuestra sociedad que tenga el sentimiento de nación, que vemos y envidiamos en otras, cuando el propio Presidente del Gobierno de España manifiesta desafortunadamente ante el Senado que es un concepto discutido y discutible, siguiendo la política del “todo vale”. Si esto es lo que piensa de la nación es preocupante también la idea que pueda tener de sus símbolos, sobre todo después de haber visto su actitud ante la bandera de los Estados Unidos en un desfile militar.

 

EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

 

El tiempo ha venido demostrando que el consenso alcanzado durante la transición democrática sobre la organización territorial del Estado no ha sido respetado por falta de lealtad de los partidos nacionalistas implicados en aquel consenso. Los sucesivos Gobiernos de la Nación no han querido adoptar las medidas para que no se llegase a la situación actual. Quienes en aquellos años vislumbraban los problemas que podrían ocasionar unas Autonomías con unas ansias de autodeterminación encubiertas y desmedidas, imploran ahora: ¡Virgencita que me quede como estoy! 

 

LA POLÍTICA ANTITERRORISTA

 

El hecho de que el terrorismo figure en las encuestas de opinión como el principal problema de los españoles, unido al éxito político que le reportaría acabar con él en solitario, ha llevado al Presidente del Gobierno a involucrarse intensa y personalmente en la solución de este problema pensando, ingenuamente, que haciendo gala de su acreditado talante la negociación con los terroristas era la mejor forma de resolverlo, sin considerar, porque su osadía le llevaba a estar seguro del éxito, que ante un posible fracaso ponía en riesgo la dignidad del Estado.

 

El tratamiento del terrorismo de ETA ha sido uno de los más graves errores de la política del Presidente Rodríguez Zapatero, hasta el punto de que en la campaña electoral su partido intentará eludir este tema todo lo que pueda o dar un giro total al planteamiento de la futura política antiterrorista.

 

Numerosos medios de comunicación de derechas y de izquierdas no han ocultado su desacuerdo con la denominación que el Presidente del Gobierno ha bautizado a las negociaciones desarrolladas entre representantes del Gobierno y la banda terrorista ETA, refiriéndose continuamente al “mal llamado proceso de paz del País Vasco”. Tales negociaciones no han sido acertadas ni en su denominación, ni en su ejecución, ni en sus resultados.

 

FUERZAS ARMADAS

 

Desde los primeros tiempos de nuestra reciente democracia vienen prometiendo todos los partidos políticos que han ostentado el Gobierno de la Nación que “los militares no van a ser ciudadanos de segunda”.

 

En general, las Fuerzas Armadas no se han sentido bien tratadas por los sucesivos Gobiernos ni por los Ministros de Defensa. Este maltrato se ha debido a que no se ha sabido o no se ha querido separar lo político de lo militar, adoptando en muchos casos decisiones partidistas en perjuicio de los criterios e intereses puramente militares.

 

No gusta al militar que los partidos políticos utilicen a las Fuerzas Armadas como piedra arrojadiza para descalificarse entre sí. No es agradable que con fines puramente electoralistas le digan que cuando estuvo en Irak participaba en una guerra y en Afganistán está en misión de paz o humanitaria, cuando a diario observa que su vida corre igual o más riesgo ahora que antes y hace recuento de los casi 90 militares fallecidos en tierras afganas, lo que sitúa a España en el 2º lugar de los 17 países que, desgraciadamente, han tenido bajas mortales en esta contienda.

 

LA LEY DE LA CARRERA MILITAR

 

            Los políticos españoles, con independencia de su ideología, tienen obsesión por hacer del militar un funcionario de la Administración en lugar de un ciudadano de uniforme, por considerarlo un servidor más del Estado, que por supuesto lo es. Por desgracia, esta idea está calando también en la sociedad y, lo que es peor, en algunos militares. Con mis mayores respetos a los funcionarios, el militar tiene grandes diferencias con ellos. La carrera militar es de las más vocacionales que existen; el militar está sujeto a unas evaluaciones continuas y rigurosas para el ascenso y ocupación de determinados destinos; su régimen de vida es duro e inflexible; la disponibilidad permanente para el servicio y el sistema de destinos le lleva a padecer una movilidad sólo superada en el entorno diplomático; pero la diferencia fundamental con cualquier otro servidor del Estado estriba en el ofrecimiento expreso de su propia vida en el cumplimiento de sus obligaciones.

 

            La nueva “Ley de la carrera militar”, aprobada al final de la presente legislatura, no modifica esta percepción e introduce una serie de cambios perjudiciales para el eficaz funcionamiento de las Fuerzas Armadas.

 

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y CONSTITUCIONALES DE LOS MILITARES

 

La promesa de los políticos de no hacer de los militares unos “ciudadanos de segunda” no se refería sólo a los aspectos sociales, económicos y laborales, sino que se ampliaba explícitamente a sus derechos y deberes profesionales.

 

            La libertad de expresión es un derecho fundamental de toda persona, sin discriminación alguna, reconocido en nuestra Constitución, en consonancia con las normas de los Tribunales internacionales y con los textos constitucionales de los países democráticos.

 

            La libertad de expresión no es un derecho ilimitado, en contra de lo que algunos puedan creer. Todo ciudadano lo tiene limitado; los militares aún más, y estoy de acuerdo con que así sea

           

            El derecho de asociación de los militares está reconocido en el artículo 22 de la Constitución, sin limitación alguna. En sentido contrario, las citadas Reales Ordenanzas, elaboradas en paralelo con la Constitución, restringen este derecho en su artículo 181: “Los miembros de las Fuerzas Armadas, por cuyos intereses vela el Estado, no podrán participar en sindicatos y asociaciones con finalidad reivindicativa. [...] Los militares podrán pertenecer a otras asociaciones legalmente autorizadas de carácter religioso, cultural, deportivo o social.”

 

            En general, los militares en activo hemos sido poco propensos a integrarnos en asociaciones profesionales, llegando, incluso, a tener una percepción negativa sobre ellas. Cuando estamos en activo nos enfrascamos tanto en nuestro trabajo que no percibimos la necesidad de este tipo de asociaciones hasta que un problema nos afecta personalmente, lo digo por propia experiencia. Antes confiábamos en que nuestros Mandos cumplían satisfactoriamente el papel que sindicatos y asociaciones realizaban en otras Instituciones del Estado. Pero con el paso del tiempo hemos ido comprobando que las autoridades políticas, cualquiera que fuese su ideología, cada vez tenían menos en cuenta las propuestas, peticiones y sugerencias de los Mandos militares, y sus decisiones obedecían, y siguen obedeciendo, más a intereses partidistas que a la conveniencia de las Fuerzas Armadas. Esta situación conduce, inevitablemente, a la revitalización de las asociaciones militares que defiendan sus aspiraciones y derechos legítimos.

 

Aconsejo a todos los militares, sin distinción de empleos y situaciones, para que canalicen sus problemas, incluso los profesionales, a través de aquellas asociaciones militares que sean respetuosas con la legalidad y fieles en el fondo y la forma al espíritu militar.

 

LOS MINISTROS DE DEFENSA

 

            De la falta de derechos fundamentales y constitucionales a los que anteriormente me he referido son culpables todos los Ministros de Defensa de la democracia reciente. La creación de la UME hay que atribuirla al Presidente del Gobierno y a la aquiescencia del señor Bono. En la “Ley de la carrera militar” comparten la responsabilidad el señor Bono y el actual Ministro de Defensa, el señor Alonso. De este último poco puedo opinar, salvo que me parece menos preocupado por aparecer en los medios de comunicación que sus dos antecesores, los señores Trillo y Bono.

 

 

 

 

 

REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

 

         El regeneracionismo fue un movimiento intelectual nacido en plena crisis de 1898, que pretendía analizar con objetividad las causas de la decadencia de España y sugerir soluciones para la recuperación.

 

            Para establecer el sistema político que tenía que adoptar España a la muerte del General Franco se presentaron tres alternativas: continuidad, cambio y ruptura. La continuidad la apoyaban los partidos políticos conservadores, surgidos del régimen anterior, con algunas deserciones de franquistas de toda la vida; la ruptura, defendida fundamentalmente por los partidos de izquierda, nuevos unos y destapados otros, tenía escasas posibilidades de éxito por la oposición de los “poderes fácticos”, encarnados por los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, la Iglesia y una parte importante de la oligarquía económica. Cualquiera de estas dos opciones hubiese supuesto un enfrentamiento duro y violento entre españoles, por lo que con un gran sentido de la responsabilidad y buen criterio se optó por el cambio, para lo cual tuvieron que ceder todos los partidos políticos una parte de sus aspiraciones, llegando al conocido consenso.

 

El nuevo sistema político quedó plasmado en la vigente Constitución Española que, a consecuencia de ese consenso, dejó sin satisfacer algunas reivindicaciones partidistas. De ahí viene la mayor parte de los males que padece ahora nuestra democracia. A mi juicio son cuatro los principales: la hegemonía de los partidos políticos; la preconstitucional “Ley Electoral”; la indefinición de las relaciones de los poderes del Estado con los de las nacionalidades y regiones, hoy Autonomías; y la educación.

 

La hegemonía de los partidos políticos

 

Nuestra Constitución consagra en España la partitocracia o democracia gestionada de forma predominante y prepotente por los partidos políticos en la que uno o varios partidos, amparándose legítimamente en los votos de los ciudadanos, conforman por sí solos o mediante pactos la mayoría que les permite acceder al control del Gobierno (poder ejecutivo) y del Parlamento (poder legislativo); asimismo, la Constitución propicia el control del poder judicial por los partidos políticos al dejar en manos del Parlamento la designación de sus miembros.

 

Con este entramado, la división de poderes no existe de hecho en España, por lo que no debe sorprender a nadie la famosa afirmación del Vicepresidente Guerra del primer Gobierno socialista: “Montesquieu ha muerto”; los grandes beneficiarios de su entierro han sido los partidos políticos, responsables, por tanto, de nuestra demediada democracia.

 

La Ley Electoral

 

Por desgracia, nuestros políticos no gozan del aprecio suficiente de los ciudadanos, según reflejan las encuestas de opinión sobre valoración de las instituciones, y este dato es preocupante porque, en definitiva, son ellos quienes rigen y regulan nuestra forma de vida; su baja valoración es una clara crítica a su gestión, si bien la responsabilidad corresponde a los partidos políticos, cuyo funcionamiento interno no responde a los principios democráticos que predican.

 

La “Ley Orgánica de Régimen Electoral General” por la que son elegidos nuestros poco valorados políticos fue aprobada en el año 1985. Su redacción favorece a las minorías que en su conjunto representan menos del 10 por ciento de la población de España y sin embargo imponen sus decisiones a más del 90 por ciento de los españoles cuando ninguno de los grandes partidos consigue la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.

Las relaciones del Estado con las Autonomías

            La transferencia de competencias que se ha venido haciendo a las Comunidades Autónomas a lo largo de casi 30 años, incrementadas con las previstas en las modificaciones de los correspondientes Estatutos, están vaciando de cometidos al Estado de la Nación.

 

            El desarrollo de algunas de estas competencias está dificultando la convivencia, promoviendo la insolidaridad y produciendo una manifiesta desigualdad entre los españoles.

 

Educación

 

            Que la educación es uno de los grandes temas a incluir en la regeneración democrática no lo puede dudar nadie. España lleva más de cincuenta años soportando sucesivas reformas del sistema educativo que han venido empobreciendo nuestro acervo cultural hasta colocarnos en la cola de los países de nuestro entorno. Las reformas de la actual legislatura no han supuesto una excepción a esta tendencia, agravándose con la situación que se vive en muchas escuelas, institutos y colegios en los que los maestros y profesores han hecho dejación de su autoridad no sólo por el comportamiento de sus alumnos, sino por la actitud y falta de apoyo de las Instituciones, de las Asociaciones de Padres de Alumnos y de los propios padres.

 

            Desde el punto de vista de la convivencia, lo más grave ha sido la implantación de la asignatura de “Educación para ciudadanía y los derechos humanos” que ha supuesto un motivo más de divorcio entre la sociedad española, cuando una materia de este tipo no debería dar lugar a la confrontación.

 

RESUMEN DE UNA MALA POLÍTICA

 

España no se merece un Presidente del Gobierno que, entre otras cosas:

 

-         Ha roto el consenso que caracterizó la etapa de la transición política que durante casi treinta años presidió la convivencia entre los españoles y que se ha malogrado por su iniciativa de masacrar la capacidad política del principal partido de la oposición para convertir el suyo en un partido hegemónico.

-         Ha roto el Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo, con la idea de anotarse en solitario el éxito de un posible cese de las actividades de la banda terrorista ETA, habiendo sido, curiosamente, el instigador de este Pacto cuando lideraba la oposición.

-         Ha propiciado el Estatuto de Cataluña que establece unas diferencias entre las Autonomías, quebrando los principios de igualdad y solidaridad entre ellas y poniendo en peligro la cohesión territorial de España.

-         Ha pretendido soslayar la Constitución para intentar transformar el Estado de las Autonomías en un encubierto Estado Confederal.

-         Ha permitido que el idioma oficial de España pierda influencia en Cataluña hasta llegar a representar un grave problema para los españoles que residen en esa Comunidad Autónoma y no hablan el catalán. Problema que ya se está extendiendo al País Vasco, Galicia, Valencia y Baleares.

-         Ha pactado políticamente con nacionalistas que no ocultan considerarse enemigos de España, dándoles las alas que corta a quienes defienden la Constitución.

-         Ha dialogado, y tal vez negociado, con un grupo terrorista que durante el “mal llamado proceso de paz” ha vuelto a matar, y que, a pesar de las facilidades que se le han dado, no ha mostrado intención ni señal alguna de renunciar a sus objetivos, manifestando públicamente que para conseguirlo seguirá con la lucha armada.

-         Ha propiciado un continuo clima de confrontación y revanchismo entre los españoles con proyectos tales como la Ley de Memoria Histórica y la implantación de la asignatura de “Educación para la ciudadanía y los derechos fundamentales”.

-         Ha incrementado el caos del sistema educativo.

-         Ha instrumentalizado la Justicia de forma partidista.

-         Ha iniciado la desnaturalización de las Fuerzas Armadas con la “Ley de la carrera militar” y la creación de la Unidad Militar de Emergencia.

-         Ha vendido el mensaje de que España participaba en Irak en una guerra y que en Afganistán lo hace en una misión de paz que ha costado ya la vida a cerca de 90 militares, situando a España en el 2º lugar de los 17 países que han tenido víctimas mortales en Afganistán.

-         Ha utilizado con fines partidistas los organismos reguladores del mercado, sin respetar su independencia.

-         Ha utilizado los Presupuestos Generales del Estado para discriminar a las Comunidades Autónomas que no son afines a su ideología, favoreciendo a aquellas que le ayudan a mantenerse en el poder.

-         Ha debilitado sensiblemente la imagen de España en el exterior, en contraste con el prestigio que están adquiriendo las naciones de nuestro entorno.

-         Ha seguido una política de inmigración criticada por el resto de países de la Comunidad Europea, que ha creado graves conflictos e influido negativamente en la seguridad ciudadana.

 

 

ADENDA

 

Cuando ya había entregado este libro a la editorial para su publicación, apareció la entrevista del Director del periódico El Mundo al Presidente del Gobierno en la que reconocía haber autorizado las reuniones con ETA después del atentado de la T-4 del aeropuerto de Barajas; conversaciones que había negado en declaraciones públicas y en el Congreso de los Diputados. Esta conducta en la persona de un Presidente del Gobierno es de una gravedad extrema, por más que la pretenda justificar amparándose en la petición de instituciones internacionales, no identificadas, y en la peregrina idea de evitar muertes y daños a la sociedad. Una sola muerte, que han sido cuatro, y un atentado como el de la T-4, aunque también ha habido otros, eran motivo más que suficiente para haber adoptado la actitud de firmeza y eficacia que se está pregonando en la campaña preelectoral. En cualquier país que no tenga una democracia demediada, como la nuestra, el señor Rodríguez Zapatero habría terminado su carrera política y habría arrastrado a su propio partido político a una nueva travesía por el desierto de la oposición.

 

Madrid, 25 de enero de 2008

 

 

 

MILITARES

LOS LÍMITES DEL SILENCIO

 

 

El autor de este libro, que hace dos años fue arrestado, cesado en su destino de Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra y pasado a la situación de reserva como consecuencia del discurso que pronunció en el acto de celebración de la Pascua Militar en la Capitanía General de Sevilla en el año 2006, rompe con la discreción y el silencio que ha mantenido durante este tiempo para abordar “su caso” con una frialdad y una franqueza que hagan creíbles la objetividad que pretende.

 

Muchas y relevantes son las razones que le han impulsado a la publicación de este libro, entre las que destacan: La inexactitud y tendenciosidad de lo dicho y publicado en los medios de comunicación en aquellos días; el trato, a su juicio injusto, que ha recibido de una parte importante de la cúpula del Ejército; la deuda pendiente de saldar con los miles de personas que apoyaron su actitud; y, la más importante, el derrotero que está siguiendo la situación política en España.

 

El libro está articulado en dos partes. La primera, “El caso Mena”, la del protagonista de un suceso de gran notabilidad, debido a su condición de militar, alto empleo y relevancia de su cargo. La segunda, “La democracia demediada”, la del ciudadano que preocupado por la situación de su Patria, y deseando lo mejor para ella, quiere expresar libremente sus opiniones con la esperanza de que a más de un lector le hagan reflexionar a la hora de aportar, con su voto, el granito de arena necesario para reconducir la deriva política que ha tomado España en la última legislatura.

 

EL “CASO MENA” 

 

Son de sobra conocidos el discurso y las circunstancias en que éste se produjo, puesto que ocuparon las primeras páginas de todos los medios de comunicación de difusión nacional y local. No obstante, el libro recrea minuciosamente las escenas que en aquellas fechas protagonizaron el Presidente del Gobierno, el  Ministro de Defensa, el JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa), el JEME (Jefe del Estado Mayor del Ejército) y el propio autor, tanto en Madrid como en Sevilla.

 

Incluye también un relato sobre las sanciones que adoptaron el Gobierno y el Ministro de Defensa, así como una descripción de la acogida que tuvo el discurso en las Fuerzas Armadas y en el conjunto de la sociedad. 

 

El libro, en el que no faltan críticas a la actuación del señor Bono, del JEMAD, de la cúpula del Ejército de Tierra y de la Justicia, describe con detalle las sanciones y los recursos judiciales emprendidos contra ellas, y relata la acogida que tuvo la actuación del autor en el seno de las Fuerzas Armadas y en el conjunto de la sociedad española.

 

¿Cuáles fueron las causas desencadenantes de aquel discurso? ¿Qué objetivo perseguía? ¿Quién lo alentó? ¿Quién lo respaldaba? ¿Pensó el Teniente General en las consecuencias que le acarrearía el discurso? ¿Conocían el discurso sus superiores? ¿Fue el discurso un “Pronunciamiento militar”? Estas son las preguntas que se hicieron los medios de comunicación y muchos ciudadanos, y que en aquellos momentos quedaron sin contestación por el “silencio responsable” que voluntariamente se había impuesto el autor. En esta obra se da respuesta veraz a todas estas preguntas. 

 

Finaliza esta parte del “caso Mena” con unas consideraciones sobre el artículo 8 de la Constitución Española, ya que la referencia a este artículo en su discurso fue el aspecto más controvertido del mismo.

 

 

LA DEMOCRACIA DEMEDIADA

 

El estado actual de la democracia en España ha inspirado la segunda parte de este libro. 

                                                                        

“España no se ha roto”. Este es el eslogan preferido de los socialistas ante las críticas más duras que recibe la política del actual Presidente del Gobierno. Para el autor, España no se ha roto, de momento, aunque sí se ha deteriorado hasta un extremo alarmante y si los nacionalismos, que ya no son sólo el catalán, vasco y gallego, siguen estirando la “piel de toro” con todas sus fuerzas, la fractura será inevitable. Una de las frases más populares del ex-Vicepresidente Alfonso Guerra: “Después de una pasada por el socialismo, a España no la reconocerá ni la madre que la parió” no llegó, afortunadamente, a consumarse en aquellos tiempos, entre otras razones, por el sentido de la responsabilidad y la clara concepción del Estado de aquellos gobernantes socialistas, pero puede convertirse en realidad si el señor Rodríguez Zapatero se mantiene una legislatura más al frente del Gobierno de España.

 

Al igual que muchos analistas políticos y ciudadanos, el autor ha pretendido descubrir la personalidad política y humana del señor Rodríguez Zapatero, para llegar a afirmar: “Con toda franqueza, no sé si en cada uno de los aspectos que he analizado es bueno  o malo, miente o no miente, ni lo uno ni lo otro, o todas las cosas a la vez”, lo cual no deja de ser inquietante en un Presidente de Gobierno, cuyo principal objetivo político ha sido, y sigue siendo, afianzarse en el poder (objetivo que pretenden todos los políticos que acceden a la Presidencia del Gobierno de la Nación), lo cual no sería criticable si no fuese porque para conseguirlo ha basado su estrategia en tres inapropiados pilares: el primero, anular al principal adversario político; el segundo, aliarse con partidos políticos manifiestamente antiespañoles para implantar su política; y el tercero, culminar un proceso de paz con la banda terrorista ETA pretendiendo apuntarse en solitario un éxito de tanta resonancia que le asegurase su reelección en futuras convocatorias y el acceso a una mayoría absoluta parlamentaria para poner en práctica en una segunda legislatura sus osadas ideas.

 

Aunque han sido muchos los errores del Presidente del Gobierno, según se resumen el capítulo titulado UNA MALA POLÍTICA, los mayores han sido el “mal llamado proceso de paz” y el intento de modificación de la organización territorial del Estado, que se inició con la aprobación del Estatuto de Cataluña, si bien entre ambos hay diferencias considerables: la política antiterrorista se puede reconducir y, en cambio, va a ser difícil, y en ocasiones imposible, rectificar muchos de los efectos nocivos del Estatuto de Cataluña, denunciado por inconstitucional y cuyos oscuros presagios, augurados en el momento de su elaboración, se están viendo confirmados.

 

         Una de las peores consecuencias de este Estatuto es que ha abierto la caja de los truenos para que, con razón, las demás Autonomías soliciten la modificación de sus Estatutos para incluir idénticos derechos y  prerrogativas, abriendo un debate que importa poco al ciudadano y mucho a los políticos.

 

         En relación con el terrorismo, se presentan las líneas maestras que deben presidir cualquier tipo de diálogo y negociación con la banda terrorista ETA, muy diferentes a las que ha seguido el actual Presidente del Gobierno.

 

         Dada la experiencia profesional del autor, no podía faltar en este libro una crítica a la política militar seguida por todos los Gobiernos de la etapa democrática reciente, en relación con los deberes y derechos de los militares, haciendo hincapié en lo referente a la libertad de expresión, que reconoce deben tener limitada pero no anulada, y al derecho de asociación, alejado del sindicalismo pero reconocido por nuestra Constitución. De la última etapa socialista desaprueba rotundamente el contenido de la nueva Ley de la Carrera Militar y la creación de la Unidad Militar de Emergencia, una veleidad más del Presidente del Gobierno.

 

         Defiende que el actual sistema político plasmado en la vigente Constitución Española, fruto del obligado y engañoso consenso que se produjo en la transición democrática, dejó sin satisfacer algunas reivindicaciones nacionalistas que ahora se pretende desenterrar. De ahí viene la mayor parte de los males que padece nuestra democracia siendo, a su juicio, cuatro los principales: la hegemonía de los partidos políticos; la “Ley Electoral”; la indefinición de las relaciones del Estado con las Autonomías; y la educación. Por ello, considera imprescindible una regeneración democrática de la política española en profundidad, cuya responsabilidad corresponde tanto a los partidos políticos mayoritarios como a los ciudadanos, que deben asimilar los conceptos básicos de la democracia.

 

No resulta fácil a los españoles proceder en temas políticos con objetividad porque, por desgracia, está profundamente arraigado el “voto visceral”, conformado por los que tienen fe ciega en una ideología, o intereses personales, o no están dispuestos a admitir que pueda gobernar un partido o ideología determinados. En tanto no se supere esta predisposición, la democracia seguirá demediada, y sólo alcanzará un estatus aceptable cuando una parte importante de los ciudadanos esté formada y dispuesta a votar a un partido de la derecha o de la izquierda (el centro político no existe), compaginando sus intereses personales con los de la colectividad.

 

Para llevar a cabo esta regeneración democrática, el autor no se decanta por partido político alguno, si bien considera que el actual Presidente del Gobierno ha demostrado durante más de tres años que no está dispuesto ni capacitado para ello.

 

ADENDA

 

Cuando ya se había entregado este libro a la editorial para su publicación, apareció la entrevista del Director del periódico El Mundo al Presidente del Gobierno en la que reconocía haber autorizado las reuniones con ETA después del atentado de la T-4 del aeropuerto de Barajas; reuniones que había negado en declaraciones públicas y en el Congreso de los Diputados. Esta conducta en la persona de un Presidente del Gobierno es de una gravedad extrema, por más que la pretenda justificar con ramplonas excusas que ofenden a la inteligencia y al sentido común de los españoles. En cualquier país que no tenga una democracia demediada, una mentira de este tipo habría acabado con la carrera política del Presidente del Gobierno, arrastrando a su propio partido a una nueva travesía por el desierto de la oposición.

 

En sus declaraciones ha dejado manifiestamente claro que ha mentido a su partido, a otros partidos políticos y a todos los españoles. Por el momento elegido para hacer esta revelación, ha demostrado su malicia y la falsedad de la imagen que pretende dar a todos los ciudadanos. Su confesión no le puede exculpar, en absoluto, de la grave falta cometida  porque donde hay justicia “el que la hace la paga” y en política el castigo es, al menos, la dimisión.

 

El libro está a la venta en:

 

LIBRERÍA CENTRAL LIBRERA

Calle Dolores 2

15402 Ferrol

centrallibrera@telefonica.net

http://www.centrallibrera.com

Teléfono 981 35 27 19

 

 

COMPRAR A 16 €  << link para compra del libro: Militares: Los límites del silencio.

 

Índice:

Prólogo                                                                                 7

PRIMERA PARTE

EL CASO MENA

La pascua militar en Sevilla                                                 15

La pascua militar en Madrid                                               22

Las sanciones                                                                       27

El cumplimiento del arresto domiciliario                             49

La despedida de Sevilla                                                        56

La acogida del discurso en las fuerzas armadas                 59

La acogida del discurso en la sociedad                               90

Las claves del discurso                                                         105

Los recursos judiciales                                                         123

SEGUNDA PARTE

LA DEMOCRACIA DEMEDIADA

La legislatura crispada                                                        142

La nación en peligro                                                             151

La política antiterrorista                                                      162

Fuerzas Armadas                                                                 174

Regeneración Democrática                                                 196

Resumen de una mala política                                             208

Conclusión                                                                            212

Adenda                                                                                  215

 

TERCERA EDICIÓN YA A LA VENTA

 

José Mena Aguado. (Foto: EFE)

‘Militares. Los límites del silencio’. El General que depuró el PSOE por criticar el Estatuto de Cataluña cuenta su versión del caso en un libro

(8) Comentarios

  |  

 Enviar noticia

  |  

 Imprimir

El Teniente General José Mena Aguado ha escrito un libro para hablar del polémico discurso que pronunció en la Pascua Militar y que provocó su cese. Se llama ‘Militares. Los límites del silencio’, y se publicará en la segunda quincena de este mes.

Según las fuentes consultadas por El Confidencial Digital, Mena presentará el próximo 19 de febrero en el Centro Cultural de los Ejércitos su obra ‘Militares. Los límites del silencio’. Ya se han enviado más de cien invitaciones convocando al evento.

La obra tiene dos partes diferenciadas. La primera, “relata con detalle” el conocido como ‘caso Mena’. La segunda parte del libro, “la democracia demediada”, está más enfocada hacia la crítica política del actual Gobierno.

Las mismas fuentes señalan que el Teniente General cuenta también en las páginas de este libro que está listo para su distribución cómo recibió “más satisfacciones que disgustos” en aquellos días de gran polémica nacional.

Hay que recordar que el 6 de enero de 2006 el entonces jefe de la Fuerza Terrestre alertó en un discurso público de las “graves consecuencias" que conllevaría la aprobación del Estatuto de Cataluña y aludió incluso a la posibilidad de una intervención del Ejército en el caso de que la reforma excediera finalmente los límites constitucionales.

El general fue cesado y sujeto a arresto domiciliario con José Bono como ministro de Defensa. El 17 de julio de 2006, la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo confirmó el arresto impuesto por el Ministerio asegurando que “mediante su pública intervención tomó posición frente al contenido de un proyecto de ley (el Estatuto de Cataluña) y no lo hizo precisamente como ciudadano particular, sino como mando destacado de las Fuerzas Armadas”, según consta en la sentencia.

 

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/01/06/espana/1136582276.html

 

SEVILLA.- El teniente general José Mena Aguado, cesado y pasado a la reserva después de que alertase sobre las "consecuencias" de la aprobación del Estatuto catalán, ha completado una carrera militar de más de 40 años de servicio.

Mena Aguado nació el 18 de marzo de 1942 en Palencia, está casado, tiene tres hijos e ingresó en el Ejército en 1960, según fuentes militares.

El teniente general ha estado destinado en la Dirección de Personal del Mando Superior de Personal del Ejército de Tierra, en la Escuela de Estado Mayor, en el Regimiento de Caballería Ligero Acorazada "Villaviciosa", en el Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados número 1 y en la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa.

Desde 2000 ocupó el empleo de general de División como jefe de la División Mecanizada "Brunete número 1", hasta que el Consejo de Ministros del 9 de febrero de 2001 lo nombró jefe del Mando de Personal del Ejército de Tierra.

Su nombramiento como teniente general jefe de la Fuerza Terrestre, cargo que ostenta en la actualidad, se produjo en diciembre de 2004 y coincidió con la transformación en esta entidad de la antigua Región Militar Sur.

La Fuerza Terrestre, que tiene su sede en Sevilla y que fue constituida el pasado mes de mayo, surge de la nueva estructura funcional de los ejércitos que aprobó en septiembre de 2002 el Gobierno y por el que el Ejército de Tierra queda estructurado orgánicamente en tres núcleos: el Cuartel General del Ejército, La Fuerza y el Apoyo a la Fuerza.

Bajo la responsabilidad de Mena Aguado se encuentran el mando de artillería antiaérea de España, la artillería de Costas y las comandancias generales de Ceuta, Melilla y Baleares, la brigada ligera número 4 en Cataluña y la número 5 en el País Vasco y el regimiento de guerra electrónica, con sede en El Copero (Sevilla).

Mena Aguado, que alertó "de las graves consecuencias que tanto para las fuerzas armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado", posee entre otras distinciones la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.

 

 

 

 

Noticias relacionadas

jueves 21/02/2008
El Teniente General Mena acusa en su libro a los socialistas de “deslealtad” y “traición”, critica a la UME y lanza un velado mensaje electoral

martes 19/02/2008
El General Mena entra en política con su libro: España se romperá si Zapatero continúa en el Gobierno cuatro años más

lunes 18/02/2008
Un libro para la polémica. La Justicia Militar no podrá sancionar al Teniente General Mena al no encontrarse en situación de reserva

 

 

 

Del Foro Militar:  http://www.militar.org.ua/foro/post583652.html

 

 

Cadena SER adelanta las intenciones del Gobierno ante la inminente salida del polémico libro del Teniente General Mena: “podría ser sancionado”


El Teniente General José Mena Aguado presentará en breve el libro “Militares, los límites del silencio”. En la obra explica los sucesos del conocido ‘caso Mena’. También realiza una crítica al Gobierno que le depuró de su cargo. La Cadena SER advierte que podría ser sancionado por segunda vez.
El pasado 12 de febrero se adelantó en las páginas de El Confidencial Digital que el Teniente General que depuró el PSOE por criticar el Estatuto de Cataluña contará su versión del caso en el libro titulado “Militares, los límites del silencio”. La obra incluirá un capítulo especialmente crítico con el Ejecutivo.

Ayer miércoles, en la web de la Cadena Ser podía leerse el siguiente adelanto: “fuentes cerc
anas al general han confirmado que el texto es crítico con la gestión del actual gobierno socialista y utiliza su caso como paradigmático”. Durante la tarde, la radio del Grupo Prisa aportó un dato original y exclusivo: “podría ser sancionado por segunda vez”.

La explicación que ha dado la emisora es que el militar, aunque se encuentre en la reserva, está sujeto a las mismas sanciones de un militar en activo, según el Código Penal Militar y el reglamento disciplinario de las Fuerzas Armadas. Según la emisora, el Gobierno espera a que “trascienda el contenido íntegro del libro” y a comprobar “si sus críticas chocan con las re
ales ordenanzas”.

Por otro lado, Europa Press ha recogido en un teletipo el resumen editorial. En la segunda parte del título, Mena, en calidad de “ciudadano”, escribe sobre la “democracia demediada” de España y transmite sus opiniones sobre la actual situación “con la esperanza de que a más de un lector le haga reflexionar sobre la necesidad de reconducir la deriva política que ha tomado España en la última legislatura”.

Y la agencia añade: “para ello, propone algunas ideas que propiciarían la regeneración democrática”.


_________________
"Entre el deshonor y la guerra, habeis elegido el deshonor...y tendreis la guerra"
¡ZP BT!

 

Volver arriba

 

 

 

Millán-Astray
Comandante



Registrado: 08 Jul 2006
Mensajes: 1296
Ubicación: Gijón - Madrid

Publicado: Sab Feb 16, 2008 12:50 am    Asunto: