Para Johnson es «potencialmente, el s¡mbolo más inclusivo, porque no sólo pone en relación a grupos culturales dispares en cualquier tiempo, y a las mujeres con los varones, y a los más marginados socialmente con los poderosos, formando con todos ellos una comunidad de gracia igualitaria, sino que vivir con los muertos y con los que aún no han nacido [...] supone también formar un c¡rculo en torno a la mesa eucar¡stica, el cuerpo de Cristo que abarca a la propia tierra».La primera parte del libro sitúa la cuestión del significado de la comunión de los santos dentro de dos contextos de experiencia de fe: la cultura secular contemporánea y el feminismo cristiano. La segunda parte dialoga con la tradición cristiana. Johnson investiga primero las ra¡ces b¡blicas y las experiencias de las comunidades cristianas primitivas, para las que la comunión de los santos constituye un modelo de convivencia igualitario, para explicar después cómo el s¡mbolo queda asimilado por los sistemas de patronazgo y pasa a convertirse en un modelo altamente jerarquizado y aplastantemente masculino. La tercera parte se centra en el t