Para el título de esta introducción a la obra poética de Gabriela Fuentes (seudónimo de Carmen Pérez Romero) tomo la dedicatoria que me hiciera en su libro Juan Ramón Jiménez: ecos y traducciones. Gabriela Fuentes, la poeta. Carmen Pérez Romero, la infatigable docente, lectora, estudiosa, investigadora..., la amiga. No que me viera a mí en esa dedicatoria, sino que proyectaba su deseo de configurar a su heterónimo con esa cualidad de escritura. Juego de espejos entre el heterónimo y lo que Carmen Pérez alimentaba, corazón a tumba abierta.