En Canciones y Primeras Canciones la infancia protagonista de sus obras: bien desde suvivencia, bien desde su recuerdo, o bien desde su a¤oranza (figura femenina y maternal tan articuladora de su teatro). El lenguaje tan caracter¡stico de los ni¤os, ? con deseos de adulto ?, ser un ejemplo m s de fusi¢n en su poes¡a y de extra¤eza, ya que al trivializar expresivamente esa escisi¢n emocional e interior del poeta lograba rebajarle el patetismo, la hojarasca rom ntica, como hab¡a dicho en algunas de sus conferencias. Porque hablar con la magia que tiene un ni¤o al descubrir el mundo quiz nos devuelva a ese para¡so perdido del que hemos sido arrancados por la conciencia de nuestras limitaciones, de nuestra lucha interna. Pero al regresar a ese mundo virginal, a esa palabra pura no lo hacemos en el tiempo, sino solo en la emoci¢n, que ya, por el contrario, nada tiene de ingenua: ser¡a una buena manera de mostrar, en consecuencia, c¢mo se forja esa degradaci¢n del ser, c¢mo se pierde la magia, la visi¢n pr¡stina del mundo as¡ que lo esencial es lo £nico que permanece entre tanto cambio. Por tanto, en Canciones y