La contabilidad es consustancial con el comercio y la manufactura, como lo prueba el que se utilice desde hace milenios. Comenzando en el antiguo Egipto, pasando por los mercaderes del Renacimiento y continuando en la actualidad, la contabilidad consiste en llevar las cuentas de una actividad, desde la tienda más pequeña a la mayor de las corporaciones. Cualquier actividad mercantil, por sencilla o compleja que sea, precisa informar sobre el valor de sus recursos, de cómo los financia y de los resultados económicos de su gestión. Por ello, el objetivo de la contabilidad es ofrecer una imagen fiel de la situación económico-financiera de la empresa, que complemente otras perspectivas imprescindibles para entender su realidad unitaria. Es importante porque permite rendir cuentas de los bienes administrados y de los resultados obtenidos. Además, ayuda a los gestores a tomar decisiones con repercusiones económico-financieras, que son prácticamente todas las relevantes aunque, en ocasiones, tarden tiempo en manifestarse. Pero además, la contabilidad cubre las necesidades de información de otros grupos de interés d