Con el propósito de escribir una novela que suene como si un solo autor la hubiera escrito, El centauro que no fui es un texto construido con las palabras de grandes autores. En sus páginas resuenan no solo Fernando Pessoa, Paul Auster y Enrique Vila-Matas, sino también Lev Tolstoi, Fiódor Dostoyevski, Virgnia Woolf, Víctor Hugo, Sylvia Plath, Oscar Wilde, Samuel Beckett y F. Scott Fitzgerald, entre otros. Cien escritores y ciento treinta y seis libros que se funden en uno, formando un afinado coro del descontento humano y de la mejor literatura jamás escrita. Eduardo Marco ha construido una maquinaria narrativa que rinde homenaje a la literatura y, sobre todo, al acto de leer. Si la historia de la escritura es una gran polifonía, Marco es el director que, desde la sombra, dirige un complejo coro de autores y obras, unidos para formar una melodía nueva y asombrosa. Este es uno de esos libros que se nos presentan muy de vez en cuando con la promesa de revolucionar el proceso de la escritura. Una promesa que Marco cumple con creces al crear una obra emocionante y transgresora que ensalza el carácter del autor