Con su nueva novela, El despertar de la inocencia, José Palacios cambia totalmente de registro, dejando a un lado la novela de aventuras de sus últimos títulos para sumergirse en una ficción autobiográfica donde el autor despliega una prosa intimista y profundamente evocadora que logra sumergir al lector en los claroscuros de la posguerra española.
La calidad de su escritura radica en el delicado equilibrio que establece entre la ternura propia de la mirada infantil y la asfixiante crudeza del contexto histórico que la rodea. Con un estilo fluido, descriptivo y exento de artificios o sentimentalismos baratos, el autor traza un fresco costumbrista dotado de una gran hondura emocional y psicológica.
Palacios demuestra una notable habilidad técnica en el manejo del ritmo narrativo, transitando con absoluta naturalidaddes de la ligereza de los juegos callejeros hasta el desgarro de la tragedia, la represión y el prematuro descubrimiento de la muerte. Su pluma, honesta y directa, se apoya en un vocabulario rico en matices que da voz a las cicatrices de una sociedad profundamente dividida. En definitiva, nos