Taiwán concentra hoy todas las miradas, pero es solo la pieza más explosiva de un tablero mucho mayor. Hong Kong, Macao y las disputas en los mares de China forman parte de una cuestión que atraviesa la historia contemporánea del país: la aspiración a cerrar las heridas territoriales del pasado y culminar el proceso de modernización y fortalecimiento nacional. China, hoy ya una superpotencia económica, tecnológica y militar, vincula su unificación territorial con el «rejuvenecimiento» de la nación. Al mismo tiempo, Estados Unidos refuerza su presencia y sus alianzas en Asia y aumenta la tensión en torno a Taiwán y los espacios marítimos disputados.