Esta obra es la prolongación íntima y filosófica de «Emilio o De la educación», el célebre tratado pedagógico de Rousseau, en la que el autor llevó a sus protagonistas a París para comprobar cómo sus planteamientos encajaban en la ciudad de los hombres. «Emilio y Sofía o Los solitarios» (1781) es una historia de amor y soledad, pero también la de dos personajes que, a pesar de ser muy diferentes, comparten la sensación de no encajar en el mundo que los rodea. Escrita en su etapa final, cuando ya no podía desarrollar sus ideas libremente, Rousseau traslada el ideal educativo a un escenario de desencanto y reflexiona sobre su vulnerabilidad y su incapacidad para afrontar el fracaso de sus grandes ideas.