Lucía siempre ha convivido con ciertas capacidades que consideraba ?normales?, hasta que poco a poco fue descubriendo que eran únicas. Una empatía desbordada, una intuición muy potente y algún que otro episodio de precognición marcaron su juventud. Todo cambió el día en que la luz llegó a su vida, abriendo sus canales de par en par y potenciando sus capacidades hasta el punto de hacerle comprender que necesita formación y guía.
En medio de esa transformación, Lucía nos explica la dificultad de compaginar su despertar con su nueva etapa vital: la maternidad. A través de su historia, nos muestra como logra encauzar su vida y asumir un propósito: ser mejor, por ella y por su hija.