Cada vez que ayuda a su familia, a Maca le va creciendo su capa. Al principio le gusta porque le hace sentir una superheroína, pero después ya no la deja dormir, jugar, ni disfrutar. Con ayuda de su profe y sus padres, Maca aprenderá a decir:
"¡ESO NO ME TOCA A MÍ!"
y quitarse la capa.