Almacenar alimentos ha sido una práctica fundamental en la historia humana durante miles de años, aunque las evidencias materiales de estas actividades no siempre resultan fácilmente identificables en el registro arqueológico. Esta investigación se centra en uno de los sistemas de almacenamiento más singulares y mejor conservados del ámbito atlántico: las cuevas-granero excavadas en riscos por las poblaciones indígenas de Gran Canaria, anteriores a la conquista castellana. El análisis de estas estructuras permite profundizar en las formas de conservación de los recursos vegetales y en los mecanismos sociales que hicieron posible su gestión en un territorio insular preindustrial.
La obra integra el estudio de restos vegetales y evidencias entomológicas para reconocer qué productos se almacenaban, cómo se adaptaban las estrategias de conservación a cada tipo de cultivo y qué insectos afectaron al ensilado a lo largo del tiempo. Mediante la combinación de carpología y arqueoentomología, se examinan la duración del almacenamiento, las prácticas de uso, limpieza y reutilización de estos espacios, además de apo