Esta publicación recoge una selección de obras de la artista Gisela Colón expuesta por primera vez en Puerto Rico para dar cuenta de una trayectoria de treinta años de labor creativa y experimentación que ha recorrido escenarios en África, Sudamérica y Asia y que ahora hace una parada obligada en su Caribe natal. En sus tránsitos migratorios entre la costa oeste de Estados Unidos y el archipiélago se destila una práctica que está profundamente enraizada en el paisaje y la composición geológica del Caribe. Las cordilleras que atraviesan la topografía montañosa de Puerto Rico han definido parte del imaginario conceptual que orienta su práctica. Aspectos como la verticalidad, el volumen y la monumentalidad del paisaje montañoso nutren formalmente muchas de sus obras. También la fascinación de la artista por lo cósmico y lo extraplanetario adquiere una dimensión material en su trabajo. El contraste de la oscuridad abismal del espacio con la luz que emana de las estrellas se manifiesta en las propiedades químicas de los minerales que utiliza en la ingeniería del color presente en su obra, dando como resultado una