Marc Baer, que ya deslumbró con Otomanos, se atreve ahora con un tema candente que demuestra que toda historia es historia contemporánea, un desmitificador recorrido por catorce siglos de relaciones entre musulmanes y judíos en los que sí, hubo conflicto, pero también cooperación y convivencia. La narrativa actual acerca de la relación entre judíos y musulmanes da por sentada una larga historia de hostilidad y enfrentamiento, una visión que proyecta las sangrantes tragedias contemporáneas hacia el pasado, sin matiz alguno. Hijos de Abraham desmonta este mito para mostrar cómo musulmanes y hebreos convivieron durante más de un milenio en Oriente Medio y Europa, mucho más a menudo en cooperación que en conflicto. Cuando en el siglo VII surge el islam, para expandirse cuasi imparable desde la India hasta la península ibérica, los dos credos compartieron principios religiosos y prácticas culturales, unos lazos que facilitaron las frecuentes alianzas y la colaboración entre musulmanes y judíos en los siglos posteriores. Así, Baer presenta a los lectores a guerreros islámicos que luchaban por un reino judío-turco