La historia del judaísmo es la de un pueblo - o de una secta - en guerra permanente contra el resto de la humanidad. En todas las épocas y en todos los lugares, los judíos suscitaron el antisemitismo. El guion se desarrolla siempre de la misma forma: tras las violencias y los ajustes de cuentas, los goyim (los no judíos) legislan para intentar atajar el fenómeno y terminan por expulsar a los indeseables. Pero inevitablemente, al cabo de cierto tiempo, estos logran introducirse de nuevo en la plaza corrompiendo los reyes y los señores y reanudan sus tráficos e intrigas, sin haber escarmentado o aprendido nada de sus errores pasados. Esta historia lleva repitiéndose cerca de tres mil años.
Por su parte, los judíos intentan continuamente dar al mundo entero la imagen de una comunidad perseguida sin motivo alguno. Desde la salida de Egipto hasta Auschwitz, la destrucción del Templo hasta los pogromos de los Cosacos, pasando por las masacres cometidas por los Cruzados y las hogueras de la Inquisición, su histor