En ellos, Rahner se enfrenta con mirada positiva y actitud optimista a uno de los más intrincados problemas de la teolog¡a: el de la exposición de la cooperación de Dios y el hombre para la salvación, de modo que se salvaguarde por un igual la omnipotencia de la acción divina y la autonom¡a de la libertad y de la responsabilidad humana. O, con un planteamiento más b¡blico, cómo precisar la función que desempe?a la libertad humana cuando el cristiano sabe y confiesa que es la gracia de Dios «la única que justifica».Sobre estas cuestiones, de tan abierta actualidad, se deslizan claras, penetrantes, serenas, las reflexiones del gran teólogo del siglo XX, Karl Rahner. Pero no a modo de fórmulas cient¡ficas, sino desde la óptica de la libertad como «el acontecimiento personal y espiritual, único e irrepetible, de cada hombre en su valor definitivo delante de Dios».