Tendemos a considerar que cuando hablamos estamos hablando de la realidad que nos rodea, y no nos percatamos del car cter subordinado que tiene este valor referencial del uso del lenguaje, de que hablamos no tanto para comunicar sino para comunicarnos, para mantenernos en contacto con los dem s, para incidir en nuestros interlocutores, para lograr cosas o dejarlas como est n, para establecer, alimentar o incluso destruir relaciones. Desde esta perspectiva enunciativista, en cuanto toma a los enunciadores como centro y meta de la producci¢n ling¡stica, realizamos un recorrido por distintos operadores de la lengua, de la mano principalmente de la llamada per¡frasis progresiva. El objetivo es mostrar c¢mo construimos el discurso, de d¢nde tomamos sus piezas componentes, y en funci¢n de qu‚ adoptamos determinadas estrategias comunicativas, para as¡ terminar demostrando la mentada funci¢n primordial del lenguaje de servir de puente entre quienes lo obran.Por el camino habremos descubierto cosas tal vez sospechadas, como que la per¡frasis progresiva en tiempo presente no tiene dificultades para expresar habituali