Don Francisco, maestro de Agero, bonito pueblo de la provincia de Huesca, a mitad del siglo XIX, manifiesta las dificultades que tuvo que superar para llevar a cabo la aventura de ense¤ar a leer a sus alumnos, y darles conocimientos b sicos. Los sueldos, los pluriempleos, los locales escolares y las viviendas de estos primeros maestros,con las vacaciones escolares, quedan documentados en el libro.En los a¤os en los que la Ense¤anza Primaria se hizo obligatoria, regulada por el Ministerio de Educaci¢n y su presupuesto, recordando al conde de Romanones, y la influencia de la Iglesia en la Ense¤anza, la Inspecci¢n,la higiene social,las dificultades de las haciendas municipales, los seguros colectivos,la labor de la mujeren esos a¤os, y con referencias al Museo Pedag¢gico de Arag¢n.