Cinco tensiones vitales, en mi opinión, perturbaban la existencia del ser humano en la antigüedad. 1. La tensión frente a lo que magistralmente denomina el profesor Olmos Romera, la alteridad, lo otro; 2. La tensión frente a la mutación, a la metamorfosis; 3. La tensión moral. 4. La tensión existencial y, por último, 5. La tensión cósmica que, inevitablemente, rodea al ser humano oprimiéndole y que, inevitablemente también, pues es de ley, debe fundirse de nuevo con la alteridad, con lo deformado, con lo otro.
En este libro, descubriremos las formas con las que el ser humano de la antigüedad tuvo de gestionar las intensas emociones que, agolpada, atropellada, casi torrencialmente, emanaron del dramático debate que desarrolló con y contra el cosmos.
Como se verá, cada civilización actuó de diversas maneras sobre cada una de ellas con el único objetivo de hacer más y más sedante su perspectiva vital. Así, unas fueron fomentadas, otras reprimidas y todas interpretadas y reinterpretadas una y otra vez, con el fin, ni más ni menos, por supuesto, que de comprender. Y es que nada hay menos humano que el dejar