Rayden debe morir.
Eso es lo único que mantiene a Eirween con vida. Su corazón late por venganza, por la sangre de su hermana, por verlo arrodillado y suplicando clemencia. Dos reinos fae -Arbriel, donde la magia fluye como sangre, y Erebrus, donde la oscuridad es poder- están al borde del colapso. Una tregua frágil, un secreto prohibido y un odio capaz de devorarlo todo. Cada decisión que tomen puede encender la chispa de una guerra que arrasará con cada rincón de sus mundos.
Pero cuando Eirween y Rayden se crucen, descubrirán que la venganza puede despertar fuerzas que ninguno está preparado para enfrentar, fuerzas capaces de destruirlos antes de que comprendan el peligro y alteren sus destinos para siempre.
Porque en esta guerra, la sangre no es lo más letal.
Es la verdad. Un secreto que nunca debió salir a la luz, un conocimiento capaz de cambiarlo todo.
Algunos destinos están escritos con fuego, otros con ceniza, y algunos... nunca debieron escribirse.
No, al menos, en esta historia.