QUEVEDO VILLEGAS, FRANCISCO; SÉNECA, LUCIO ANNEO
Francisco de Quevedo encuentra un extraño texto de Séneca, quizas auténtico, tal vez apócrifo, y llega a la conclusión de que es imprescindible traducirlo, pero que con esto no basta: también es preciso comentarlo y, de este modo, apropiarse de sus enseñanzas. Es probable que el Recetario de infortunios que Quevedo comenta sea una sinopsis, preparada por él mismo, de las doctrinas de Séneca y, en particular, de Sobre la felicidad. No debe descartarse, por tanto, que Quevedo sea un falsario, pero que también sea un falsario que dice la verdad. Las tesis estoicas de Séneca cobran nueva luz en la prosa de Quevedo, situado siempre en la cima de nuestra prosa. Sin embargo, la virtud más cimera de Quevedo es justamente el pensamiento.