Nunca se ha celebrado un banquete tan prodigioso, losó co y litigioso, y al mismo tiempo tan divertido, como el que describe Platón en el diálogo del mismo nombre, conocido durante siglos como Sobre el amor. Los discursos entretejidos de Fedro, Pausanias, Erexímaco, Aristófanes, Agatón, Socrátes y Alcibíades han dado lugar a innumerables re exiones y reescrituras, sin que la lid sobre qué sea eso del amor se haya resuelto todavía. Sin embargo, el texto platónico legó a la humanidad las coordenadas con que batirse en toda disputa posterior. El principal elogio del amor no proviene, sin embargo, de ninguno de los interlocutores presentes, ni tiene voz de varón: es el que escuchamos, en boca de Sócrates, de Diotima, sacerdotisa que media entre hombres y dioses y vincula el amor con la belleza, y esta con la fecundidad.