Si la identidad fuera un mero ejercicio de metaf¡sica no tendr¡a el poder que manifiesta en nuestra reciente historia, donde casi todos los conflictos han mutado en conflictos de identidad. O tal vez la permanencia de ciertas formas metaf¡sicas se deba al carácter m¡tico y metafórico de los relatos que las subyacen, pues la identidad está unida a lo narrativo por robustos lazos.Dos de los relatos estructurantes de la identidad son el mito de la ca¡da, que habla de la identidad personal, y el mito del cuerpo m¡stico, que habla la identidad colectiva, de la condición del individuo como miembro del cuerpo colectivo. Diversos movimientos sociales y filosóficos han devenido en ejercicio metaf¡sico de uno de estos dos mitos: salvar al sujeto de su condición de barro y/o entregarle a la comunidad a la que sirve como miembro. El cuerpo se presenta como cárcel; la comunidad, como se?ora y due?a del sujeto esclavo. Hay violencia metaf¡sica en estos relatos que articulan casi la totalidad de la filosof¡a del sujeto y de la identidad moderna, incluyendo muchas filosof¡as presuntamente cr¡ticas que han tratado de abandon