En y desde el Berlín de los años veinte y treinta del pasado siglo y con algunas ramificaciones hasta las décadas posteriores, comparece aquí una serie de monólogos dramáticos, especie de autorretratos de escritores y artistas, mayormente, aunque no todos, de lengua alemana, que, conscientes de la cercanía de la propia muerte, ensayan algo como un balance o evaluación de su existencia. Voces y personajes de muy variada coloración psíquica, entre la autojustificación y la desesperanza, y en los que sin duda también corre por debajo, a la manera casi de un arroyo invisible pero intuido, y con sus brillantes logros y sus desastres, sus perplejidades y sus falsas certezas, buena parte de la historia cultural europea de entreguerras.