Los orbanejas son los supuestos artistas contemporáneos que dejan absolutamente todo el proceso art¡stico a la interpretación del público: dado que son incapaces de pintar un gallo, es necesario que el «comento», la interpretación y la teor¡a vengan a llenar un hueco que los artistas fueron incapaces de cubrir. Suelen defender la necesidad de acercar el arte a la vida (lo que para ellos significa confundir el arte y la cotidianidad), de tal manera que en su arte cabe absolutamente todo, independientemente de sus propiedades: todo es obra de arte. Y cuando se les critica algo, acuden a sus intenciones y a su deseo de sinceridad para consigo mismos para justificar sus desaguisados. Pero los orbanejas, en el fondo, pretenden establecer también una nueva frontera para el arte: lo suyo lo es, lo de los demás, habrá que verlo. Una vez que se accede al territorio selecto del arte se quiere permanecer en él de cualquier manera. Y ah¡ es donde llega la ayuda de la interpretación que, si bien es constitutiva del fenómeno art¡stico, en manos de los orbanejas alcanza cotas de hiperteorización abusivas, en las cuales s