Walter Hill se hizo un hueco en el panorama cinematográfico de los setenta y ochenta gracias a títulos que modernizaban géneros clásicos como el noir, el thriller o el western. Driver, Forajidos de leyenda o las míticas The Warriors. Los amos de la noche y Calles de fuego poseían una estética única y descubrían a un narrador intenso y honesto. Tras la canónica buddy-movie Límite: 48 horas, crítica y público fueron progresivamente dándole la espalda, ignorando las virtudes de fábulas con genuino espíritu serie B como Traición sin límites, Johnny el Guapo o El último hombre. Al igual que los héroes que lo habitan, el cine de Walter Hill ha mantenido siempre su integridad moral, incluso cuando ha ejercido de mercenario, trabajando con estrellas como Schwarzenegger o Stallone, y en su más reciente etapa, ya en los márgenes de la industria hollywoodiense, con peculiares producciones como Dulce venganza o El cazador de recompensas. Alabado por cineastas de nuevo cuño como Tarantino, Edgar Wright o Winding Refn, el presente libro reivindica el conjunto de su obra. Un personal universo de acción y aventuras, donde t