La trilogía cierra con Desórdenes, un volumen un poco diferente. Encierta manera complementario. A diferencia de los anteriores, lanarración toma distancia de los acontecimientos históricos parafijarse en un puñado de piezas problemáticas por las cualesacostumbramos a pasar de puntillas. El propósito es llamar la atención sobre la enorme cantidad de desorden que aparece en ellas a poquitoque uno rasque.
Son aspectos esenciales que forman parte de laurdimbre con la que todos armamos nuestra vida. Así, en él se repasanla melancolía, la política, el sexo, la independencia de Puerto Rico,la muerte o la locura.
Entre otros personajes, los antropólogos Lévi-Strauss y Branislava Susnik contribuyen a aderezar el relato.