El fascista estrafalario continúa la saga iniciada en GuineaEcuatorial y revisa la historia española del siglo XX a través de lamirada de Ernesto Giménez Caballero, un personaje extravagante queresulta incompatible con cualquiera de las lógicas que aceptamos comobuenas.
Ahora que en muchos balcones españoles crecen banderascomo si fueran geranios es oportuno recordar el peligro que tienen,cómo nacieron y el dolor que provocaron los fascismos. No vaya aser.
Ese repaso visita entre otros asuntos, las vanguardias, la hispanidad, la cuestión catalana y la guerra civil.
A pesar de la relevancia ideológica y literaria que en su día tuvo ErnestoGiménez Caballero hoy ha sido borrado (sobre todo por los suyos),probablemente porque no hay modo de que encaje en ningún sitio.